Érase una vez..

Érase una vez en Solentiname

 Hay rincones que la naturaleza ha convertido en depositarios universales de una riqueza sin par, lugares que han sobrevivido al transcurrir del tiempo, latitudes donde el pasado parece detenerse de una forma extraordinariamente mágica. Uno de esos enclaves recibe el nombre de Solentiname, que en nahualt significa “lugar de muchos huéspedes”, quizás porque la eclosión de vida se diversifica como en ningún otro espacio. Aquí cantan los güises y los zenzontles, los pijules, los zanates y los pocoyos, los chichiltotes, los salta-piñuelas y el alcarabán, el colibrí junto con el macuá. Aquí huele a caimitos bien morados, a mango, a ayote, a la miel de jicote, a la chicha de coyol. Este estallido de sensaciones, colores y aromas confieren a Solentiname otra dimensión.

Situado al sureste del lago Cocibolca, en Nicaragua, surge este archipiélago de 36 islas de origen volcánico, cuya vida cambiaría para siempre en 1966. La llegada del sacerdote y escritor Ernesto Cardenal marca un antes y un después en el devenir de sus pobladores. Allí funda una comunidad cristiana, casi monástica, de la que surgirá un movimiento solidario sin precedentes. Su idea primigenia dará paso al fomento del desarrollo de cooperativas, a la creación de una escuela de pintura primitivista, muy apreciada no sólo en Nicaragua, sino en el extranjero, al nacimiento de una corriente poética entre los campesinos, y lo más importante de todo, al trabajo de concienciación a través del Evangelio, bajo un prisma revolucionario. Este será, de hecho, el pilar principal para una de sus obras más aclamadas, “El Evangelio de Solentiname”. Sin embargo, diez años más tarde, ese proyecto ilusionante en la búsqueda de la paz y la armonía recibirá el revés de la represión política que vive el país.

Tiempos de insurrección

En octubre de 1977, cuando se inicia la primera insurrección, un grupo de jóvenes guerrilleros, muchachos y muchachas de Solentiname, asaltan el Cuartel de San Carlos. Dirigentes sandinistas ordenan a Cardenal escapar de Nicaragua, días antes, para cumplir tareas diplomáticas en el extranjero. A raíz del asalto, la guardia somocista, como represalia, destruye la comunidad de Solentiname.

En el exilio, Ernesto Cardenal emprende una ingente tarea promoviendo la solidaridad de pueblos y gobiernos con la lucha de Nicaragua, y siendo una de las voces destacadas del Frente Sandinista de Liberación Nacional.

Su lucha contra el régimen de Anastasio Somoza no cesa hasta que el 19 de Julio de 1979, día de la victoria de la Revolución Nicaragüense, es nombrado ministro de cultura por la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional.

Recuperando el viejo espíritu

La apertura de una nueva etapa para la sociedad nicaragüense representa también el resurgir del espíritu de Solentiname. Por esta razón, durante la década de los ochenta, artistas llegados desde todos los rincones del mundo visitan el archipiélago. La gran evidencia, después de las vicisitudes de la Revolución, es que el paraíso de Solentiname se había universalizado, atravesando continentes, proclamando la solidaridad y la fe de un pueblo que se había convertido en una comunidad de sanación desde la periferia del mundo. Solentiname se recrea, sale de sus cenizas y toma la figura de referente internacional. De pronto, es protagonista de una revolución cultural y social sin precedentes. A modo de ejemplo, allí sería compuesta y estrenada, por vez primera, la Misa Campesina Nicaragüense de Carlos Mejía Godoy, obra que atesora mucho de Solentiname y que presenta a Dios en la parte del Credo, creando el mundo como si de un pintor primitivista se tratara:

 

Creo, Señor, firmemente
que de tu pródiga mente
todo este mundo nació,
que de tu mano de artista
de pintor primitivista
la belleza floreció:

las estrellas y la Luna,
las casitas, las lagunas,
los barquitos navegando
sobre el río rumbo al mar,
los inmensos cafetales,
los blancos algodonales,
y los bosques mutilados
por el hacha criminal.
Los inmensos los cafetales,
los blancos algodonales,
y los bosques mutilados
por el hacha criminal.

Creo en Vos,
arquitecto, ingeniero,
artesano, carpintero
albañil y armador.
Creo en Vos,
constructor de pensamiento,
de la música y el viento,
de la paz y del amor.

Yo creo en Vos, Cristo obrero,
Luz de luz y verdadero
unigénito de Dios,
que, para salvar al mundo,
en el vientre humilde y puro
de María se encarnó.

Creo que fuiste golpeado,
con escarnio torturado,
en la cruz martirizado
siendo Pilatos pretor,
el romano imperialista,
puñetero, desalmado,
que, lavándose las manos,
quiso borrar el error.
El romano imperialista,
puñetero, desalmado,
que, lavándose las manos,
quiso borrar el error.

Este recuerdo imborrable en el subconsciente colectivo se convertirá en la filosofía esencial que sentará las bases para un diálogo constante entre la vida y el arte, entre la reivindicación y el consenso, entre las luces y las sombras de un pueblo.

Un mismo camino

A menudo, en nuestra vida cotidiana, escuchamos que la casualidad no existe. Y es posible que así sea. Es posible que sólo la sorprendente causalidad de las Leyes de la Naturaleza consiga reunir, como en este caso, a dos seres de gran talla humana, nacidos con una cristalina vocación de servicio a la comunidad. El destino quiso que se conocieran, que intercambiaran impresiones, que debatieran, que se creara la empatía necesaria para defender un ideario común: la lucha por el medio ambiente, la cooperación y los derechos humanos. Así fue cómo Ernesto Cardenal, Presidente de la Asociación para el Desarrollo de Solentiname de Nicaragua, y Ángel Juárez, Presidente de Fundación Mare Terra – Mediterrània de España, emprendieron un arduo y, al mismo tiempo, gratificante viaje hacia la consecución de un planeta más justo y responsable. Pero sabían que sin esfuerzos recíprocos no podrían seguir adelante. Cooperación…esa era la clave. Unirse y plantear nuevos objetivos para el desarrollo sostenible de Solentiname.

Proyectos de Mediterrania-CIE en Nicaragua

Desde 2001 Mediterrània-CIE coopera con APDS, Asociación para el Desarrollo de Solentiname. El objetivo principal de los proyectos llevados a cabo es mejorar la calidad de vida de los habitantes a través de pequeñas iniciativas empresariales ambientalmente sostenibles.

La primera actuación llevada a cabo por Mediterrània-CIE fue el pago a los profesores de la isla durante dos cursos escolares. En la actualidad, Mediterrània-CIE trabaja con otra ONG española, Escuelas para el Mundo, de Toledo, especializada en cooperación para la educación. Mientras esta ONG desarrolla proyectos en el vector educación, Mediterrania-CIE lo hace en los vectores ambiental y económico.

Proyecto de fortalecimiento de la cooperativa de artesanos y servicios de Solentiname

Este proyecto, realizado con la ayuda de CATOR S.A., consiste en la construcción de una Casa de Oficios, anexa al Centro Comunal de Solentiname, donde los artesanos puedan realizar sus actividades y enseñar su técnica.

Hoy, los artesanos de Solentiname trabajan en casa, y no poseen técnicas de producción que les permitan acumular stock. Gracias a este proyecto dispondrán de un lugar donde trabajar cómodamente, almacenar sus productos y enseñar a aprendices.

Soporte a la escuela Felipe Peña (finalizado)

La escuela Felipe Peña es la escuela más importante del archipiélago de Solentiname, en el que viven unas 170 familias. Tiene una matrícula de 92 niños/as entre los cursos de Preescolar y Primaria, y sólo dispone de dos profesores, uno para Preescolar y otro que atiende a los alumnos de Primaria en dos turnos (70 alumnos).

La escuela fue creada por la ONG Nicaragüense APDS dentro de su proyecto de “Educación Ambiental y Formal en las escuelas de educación Primaria del Archipiélago”. Inicialmente la escuela contaba con el soporte del Ministerio de Educación del Gobierno de Nicaragua, pero en la actualidad no recibe ningún tipo de ayuda oficial ni para cubrir los sueldos de todos los profesores ni para el mantenimiento de las instalaciones.

Gracias a este proyecto se han llevado a cabo obras de mantenimiento de la escuela, se han financiado los sueldos de dos profesores durante un año y se ha formado a los profesores activos en la educación ambiental de sus alumnos para incluir el Medio Ambiente como una asignatura más del programa escolar.

Rehabilitación y electrificación mediante energía solar del Centro Comunal de Solentiname (finalizado)

Por sus condiciones geográficas, Solentiname carecía de abastecimiento eléctrico. Este proyecto ha provisto de electricidad al Centro Comunal, mediante energía solar fotovoltaica, y se ha hecho posible la capacitación de personas en instalación y mantenimiento de este tipo de infraestructuras.

Proyecto Solentiname

 

Primer Encuentro de Escritores por la Tierra

Esta singladura de colaboración, codo con codo, ha aportado interesantes ideas y reflexiones. Pero de todas ellas, una resulta especialmente brillante. Se trata del Primer Encuentro de Escritores por la Tierra, celebrado en marzo de 2007, en la ciudad nicaragüense de Granada.

La idea del evento se había forjado, casi dos años antes, al calor de una serie de reuniones entre Ernesto Cardenal, Ángel Juárez y otras personalidades del mundo de la política, la defensa ambiental y la cooperación para el desarrollo, tanto de España como de otros países de Latinoamérica. Pero el escenario de fondo había sido, una vez más, la verde espesura de Solentiname, esa especie de vivero de inspiraciones, de oráculo de lo que está por llegar, de fuente de esperanza en medio de una senda pedregosa. Allí tiene lugar el milagro. Allí surge la idea: reunir a más de un centenar de científicos, escritores, poetas y creadores de la palabra para reflexionar, transversalmente, sobre las causas de la deriva de un mundo globalizado que exige respuestas a los grandes desafíos. Consideraban que las conclusiones de un consenso, construido sobre bases científicas, permitiría articular un vehículo de comunicación que contribuyera a llamar la atención a la sociedad y a crear conciencia sobre la necesidad del cambio e impulsarlo. Estaban persuadidos de que nada mejor para ello que poner la sensibilidad y la palabra al servicio de la difusión de una ética compartida. Creían, también, que era necesario impulsar un nuevo código de conducta entre los ciudadanos del planeta que, con independencia de sus creencias, cultura, ideología o raza, hiciera posible dotarles de pautas de comportamiento auténticamente universales. Bajo estas premisas se desarrolló el Primer Encuentro de Escritores por la Tierra en la ciudad de Granada.

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